Cabo Verde

Murdeira y Santa María

La Isla de Sal tiene una extensión de Norte a Sur de 30 kilómetros, pero la zona más al norte es la más volcánica y la que menos zona de playa tiene. Desde la capital, Espargos, hasta la zona más al sur, Santa María, les separan apenas 10 minutos en coche. Y todo un universo marino de aguas tan azules que da pena no meterte en ellas.

Dentro de esta necesidad mía de vivir como un criol, no puedes irte del país sin compartir un aluguer, los taxis que por 5 escudos te recorren la isla.

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Cabo Verde

Pedra Lume y Buracona

La Isla de Sal es una isla que tiene una anchura de 12 kilómetros. Este post es sobre el norte de la isla, cruzándola de oeste a este.

En la zona noroeste hay un volcán que no está activo pero que no está extinto. Dentro del cráter se han construido unas salinas artificiales que proveen a la isla del preciado condimento. Una especie de Mar Muerto sensible a desparecer si despierta en algún momento. Continue reading “Cabo Verde”

Cabo Verde

Isla de Sal- Palmeira

A dos horas de Canarias y frente a la costa de Senegal, en medio del Atlántico sobresale un archipiélago volcánico mágico: Cabo Verde.

Salí desde Holanda con destino a la Isla de Sal. Junto con Boavista las más turísticas y pobladas del país. El archipiélago se divide en dos: barlovento y sotavento que a la vez incluye 10 islas a cada cual más diferente entre sí.

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Año nuevo, nuevos retos

Guau. 5 años ya desde que empecé esta aventura que no deja más que buenos sabores de boca.

Vamos a recuperar el espíritu de Globe in a Blog. Ganas, como siempre de conocer, de saber, de mirar, de contar.

Nunca he empezado un año tan tranquila como éste. Veamos qué depara. ¡Bonita entrada!

Déjate de maullidos, si quieres sardinas, ruge

Hoy navegando por Internet en busca de lo que la mayoría de la gente busca cuando navega, un todo y un nada, he descubierto un periodista que me ha dejado impresionada, por lo maravillosamente claro que explicaba temas que no son fáciles y que son de la actualidad más candente. Hoy ha ganado un fan más. Sobre todo por esta entrada en el blog A Simple vista de El Mundo. De verdad os aseguro que si lo empezáis a leer no podréis parar.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/asimplevista/2012/10/23/desobedientes.html

La entrada en el blog hacía referencia a esta viñeta de El Roto. Nadie como él para, en nada de palabras, dar el empujón que hace falta. Imprescindible en nuestros días.

Polillas blancas

Hace muchos años, en una terraza de piso compartido, mis amigas y yo hicimos una clasificación irracional del tipo de polillas que existían en Valencia. La clasificación acabó pronto. Estaban las negras y gordas, las grises y las blancas, éstas últimas eran las que más ilusión nos hacía ver.

Creímos con todas nuestras fuerzas que eran portadoras de buenas noticias. Así, sobre todo en vísperas de un examen, nos lanzábamos como locas a la terraza para verlas aparecer revoloteando en la triste bombilla que nos daba luz.

Así, esperando noticias alentadoras fuimos viendo pasar las polillas, cada una por su cuenta, y a veces con distinto tono de blanco.

Todo esto venía porque sin darnos cuenta vamos adquiriendo manías que se quedan con nosotros y de repente te descubres creyendo en cosas que fueron pasatiempos universitarios, intentando ver de qué color es la polilla a la que esta noche le ha dado por marear. Porque en el fondo deseas con todo tu ser que sea blanca y que por arte de magia todo se solucione. Sí, lo era, e irremediablemente me he puesto de buen humor.

“Esto es radio, lo demás ruido o silencio”

No había tenido oportunidad de escuchar la despedida de Toni Garrido en su programa “Asuntos Propios” de RNE. Sus palabras me han llevado a ese primer día de carrera, cuando todo era ilusión y creías en esa necesidad de información que servía para formar un pensamiento crítico que ayudase a interpretar una realidad que en ocasiones se nos escapa de las manos.

Por suerte, seguimos siendo muchos los que seguimos buscando esa información, en vías alternativas, para que no puedan hacer con nosotros lo que durante tantos años pasó en este país, el oscurantismo que envolvió a una sociedad, a la que consiguieron hacerle creer que no servía para nada. Me da la sensación que ahora están jugando las mismas bazas.  Pero nosotros tenemos otras que entonces no existían, menos mal.

La información es tan necesaria, y me permito tomarle prestadas las palabras, y es tan peligrosa la interferencia que puede causar con la realidad, que nos lleva indefectiblemente a coartar nuestra libertad de pensamiento. En unos momentos donde las libertades están sufriendo tan diversos varapalos se convierte en una situación que a mi, personalmente, me estremece.

Hacen falta muchos profesionales como Garrido, como Lucas o como Pepa Fernández, periodistas que han conseguido la mayor transparencia informativa del ente público desde que éste se tomara como referencia de la radio de todos. Y han apostado por hablar claro y no tratar a la gente de idiota. Esto les hace grandes. Y necesitamos más como ellos, profesionales que no tengan miedo de decir las cosas como son.

Nos encontramos ante un momento donde los eufemismos han tomado la palabra y ahí entramos nosotros, los periodistas, que tenemos las herramientas para transformarlo en fácil, accesible y entendible, claro está, siempre que lo permitan.

 

http://media6.rtve.es/resources/TE_SASUNT/mp3/2/2/1342192729822.mp3

Zona Cero

Hace poco más de un año empecé a deconstruir mi vida. Empecé a derribar muros que habían hecho de mi vida una perfecta caja cerrada y que me ahogaban por todas partes.

Primero fueron unos golpes secos, para tantear y que derribaron los muros más débiles, aquellos que se habían quedado a mi alrededor pero que poco aportaban, estos fueron fáciles y no supusieron ningún tipo de trauma.

Algunas de las paredes las derribé con sumo cuidado y con mucho amor. Habían formado departamentos en los que me había sentido confortable y feliz y de los que me costaba desprenderme, pero algo me decía que tenía que seguir saqueando a mi propia vida.

Después empecé a ver cómo había algunos, que por más que los zarandease y se tambaleasen, haciéndome creer que su caída estaba cerca, seguían ahí,  imperturbables. Aquí nació la rabia. Arrasé con casi todo lo que me impedía ser feliz, casi lo conseguí. Y digo casi, porque siempre había un muro que me resistía a tocar.

Se alzaba impasible y permanecía en el tiempo, volviendo una y otra vez, amenazando con convertirse en una habitación independiente y quedarse para siempre.   El sábado, sin esperármelo, di una patada que lo derribó. Con mucho cariño pero con firmeza salió volando por los aires.

Y ahora, me encuentro inmersa en una gigantesca zona cero que quiero levantar. Y aunque la situación no sea la más idónea , los ladrillos que yo necesito están hechos de ilusión, y al final estas cosas siempre salen bien. Mi zona cero tendrá una casa con una terraza enorme con vistas al mar, y así será cómo me harán sentir las nuevas paredes de mi vida.